jueves, 23 de noviembre de 2017

La Regenta, Clarín

La heroica ciudad dormía la siesta. El viento Sur, caliente y perezoso, empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el Norte. En las calles no había más ruido que el rumor estridente de los remolinos de polvo, trapos, pajas y papeles que iban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina revolando y persiguiéndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles.

Cual turbas de pilluelos, aquellas migajas de la basura, aquellas sobras de todo se juntaban en un montón, parábanse como dormidas un momento y brincaban de nuevo sobresaltadas, dispersándose, trepando unas por las paredes hasta los cristales temblorosos de los faroles, otras hasta los carteles de papel mal pegado a las esquinas, y había pluma que llegaba a un tercer piso, y arenilla que se incrustaba para días, o para años, en la vidriera de un escaparate, agarrada a un plomo.

Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana de coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre en la Santa Basílica. La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo dieciséis, aunque antes comenzada, de estilo gótico, pero, cabe decir, moderado por un instinto de prudencia y armonía que modificaba las vulgares exageraciones de esta arquitectura. La vista no se fatigaba contemplando horas y horas aquel índice de piedra que señalaba al cielo; no era una de esas torres cuya aguja se quiebra de sutil, más flacas que esbeltas, amaneradas, como señoritas cursis que aprietan demasiado el corsé; era maciza sin perder nada de su espiritual grandeza, y hasta sus segundos corredores, elegante balaustrada, subía como fuerte castillo, lanzándose desde allí en pirámide de ángulo gracioso, inimitable en sus medidas y proporciones. Como haz de músculos y nervios la piedra enroscándose en la piedra trepaba a la altura, haciendo equilibrios de acróbata en el aire; y como prodigio de juegos malabares, en una punta de caliza se mantenía, cual imantada, una bola grande de bronce dorado, y encima otra más pequeña, y sobre esta una cruz de hierro que acababa en pararrayos.

LA REGENTA, Clarín





apuntes del realismo y el naturalismo

APUNTES DEL REALISMO Y EL NATURALISMO

1. Definición de Realismo
Movimiento cultural que nace en Francia y se desarrolla en Europa a lo largo de la 2ª mitad del siglo XIX característico de la sociedad burguesa, que pretende reflejar la realidad cotidiana de manera fiel, real, rechazando la fantasía y lo sobrenatural del movimiento romántico.

2. Causas históricas del Realismo
El realismo vino dado por el ascenso social de la burguesía, gracias a la revolución industrial y a la oleada de revoluciones liberales del siglo XIX. La burguesía tendrá fe en el progreso científico (Darwin y la evolución de las especies) y en los avances de la tecnología (nuevos inventos: el barco de vapor, el teléfono, el telégrafo, el automóvil, el ferrocarril, la luz eléctrica…).

3. Características de la literatura realista
·         La literatura realista refleja los conflictos internos y externos de la burguesía, clase social que se ha hecho con el poder político a lo largo del siglo XIX.
·         Observación y descripción de la realidad. Los escritores se documentan y recogen datos reales y objetivos de los lugares, hechos y personajes que van a relatar. Hacen una labor de investigación antes de ponerse a escribir sus novelas.
·         Ubicación próxima a los hechos: Sitúan sus obras en lugares cercanos y conocidos, y en el momento presente.
·         Tienen un propósito de crítica social y política, debido a que hay capas de la sociedad que están ancladas en el pasado y los autores realistas son defensores del progreso.
·         El realismo supone en auge de la novela como género más leído.

4. Características de la novela realista
o   Verosimilitud: Las obras se basan en la experiencia cotidiana y los ambientes y personajes son creíbles.
o   Didactismo: Los autores aprovechan sus novelas para dar una lección moral o social
o   Narrador omnisciente: El narrador en 3ª persona sabe lo que va a suceder, conoce los pensamientos y deseos de sus personajes e incluye su opinión de los acontecimientos juzgando a sus personajes.
o   Descripciones minuciosas.
o   Lenguaje utilizado cercano al cotidiano: el estilo es sencillo y los personajes hablan acomodándose a su condición y estatus social.
o   Abundan las protagonistas femeninas (Juanita la Larga, Pepita Jiménez, Ana Ozores, Ana Karenina, Madame Bovary, Fortunata y Jacinta, Marianela…).

5. Diferencias entre Romanticismo y Realismo
romanticismo
realismo
Yo individual
Yo social
Evasión en el espacio y en el tiempo
Representación de la vida cotidiana actual
Expresión de los sentimientos
Análisis de la sociedad
Subjetividad: dar la opinión
Objetividad: observación de la realidad y descripciones precisas
Poesía y teatro
novela
1º mitad siglo XIX
2º mitad siglo XIX
Nace en: Alemania, Inglaterra
Nace en: Francia

6. Principales autores realistas europeos:
Francia: FLAUBERT: Madame Bovary     BALZAC: La comedia humana    STENDHAL: Rojo y negro

Inglaterra: Ch. DICKENS: Cuento de Navidad, Oliver Twist, David Copperfield,

Rusia: DOSTOIEVSKY: Crimen y Castigo                 TOSTOI: Ana Karenina, Guerra y Paz

Portugal: Eça de Queiroz: El crimen del Padre Amaro

7. Principales autores y etapas de la novela realista en España
Pre-realismo: Fernán Caballero, La gaviota
Realismo: Benito Pérez Galdós, La fontana de oro             Juan Valera: Pepita Jiménez
Naturalismo: Leopoldo Alas “Clarín”: La Regenta                Emilia Pardo Bazán: Los pazos de Ulloa

8. Definición de naturalismo
Es un movimiento literario que supone un paso más allá del realismo, basado en reproducir la realidad con una objetividad documental en todos sus aspectos, tanto en los más sublimes como en los más vulgares. A partir de este momento, también se va a retratar aquellos personajes y hechos de la realidad más escabrosa, más fea. La conducta humana está determinada por la herencia genética, los antepasados y otros factores como la raza, el medio y el momento en el que se nace. En España, su máxima representante es Emilia Pardo Bazán.

9. Argumento de La Regenta
Clarín retrata una sociedad que vive en el ocio más absoluto, en una ciudad (Vetusta=Oviedo) donde nunca pasa nada, paralizada por una cultura anquilosada y una moral anticuada. En la historia, su protagonista, Ana Ozores, La Regenta, está casada con don Víctor de Quintanar, un hombre mucho mayor que ella que la ve más como una hija que como esposa. La Regenta es el prototipo de mujer insatisfecha que duda entre permanecer en lo cotidiano y aburrido de su vida, dejarse atrapar en las redes de su ambicioso confesor, Don Fermín de Pas, o  echarse en los brazos de Don Álvaro Mesía, el donjuán de la ciudad.

10. Vida y obra de Emilia Pardo Bazán
Nació en La Coruña en 1851. Fue una de las mujeres más cultas de su época, y su prestigio e influencia en la literatura española fue considerable. Asimiló en sus viajes por Europa lo mejor de las ideas europeas. Escribió poesía, novela, artículos de crítica literaria y un millar de cuentos. Su novela más conocida es Los pazos de Ulloa (1887) donde analiza la decadencia individual y social del medio rural gallego.

11. Vida y obra de Fernán Caballero
Nacida en Suiza en 1797, Cecilia Böhl de Faber, más conocida por el seudónimo de Fernán Caballero, es la precursora del realismo de la novela en España en la segunda mitad del siglo XIX. Su primera y más famosa novela se titula La Gaviota (1849). En esta obra tiene un protagonismo especial el paisaje y los tipos humanos de Andalucía, donde pasó gran parte de su vida.

                

Pepita Jiménez, Juan Valera

Todos me llaman Luisito o el niño de D. Pedro, aunque tengo ya veintidós años cumplidos. Todos preguntan a mi padre por el niño, cuando no estoy presente. (...)

La dignidad de cacique, que yo creía cosa de broma, es cosa harto seria. Mi padre es el cacique del lugar.

Apenas hay aquí quien acierte a comprender lo que llaman mi manía de hacerme clérigo, y esta buena gente me dice con un candor selvático que debo ahorcar los hábitos, que el ser clérigo está bien para los pobretones; pero que yo, soy un rico heredero, debo casarme y consolar la vejez de mi padre, dándole media docena de hermosos y robustos nietos.

Para adularme y adular a mi padre, dicen hombres y mujeres que soy un real mozo, muy salado, que tengo mucho ángel, que mis ojos son muy pícaros, y otras sandeces que me afligen, disgustan y avergüenzan, a pesar de que no soy tímido y conozco las miserias y locuras de esta vida, para no escandalizarme ni asustarme de nada. (...)

Mañana como en casa de la famosa Pepita Jiménez, de quien Vd. habrá oído hablar sin duda alguna. Nadie ignora aquí que mi padre la pretende. Mi padre, a pesar de sus cincuenta y cinco años, está tan bien que puede poner envidia a los más gallardos mozos del lugar. Tiene además el atractivo poderoso, irresistible para algunas mujeres, de sus pasadas conquistas, de su celebridad, de haber sido una especie de D. Juan Tenorio.

No conozco aún a Pepita Jiménez. Todos dicen que es muy linda. Yo sospecho que será una beldad   lugareña y algo rústica. Por lo que de ella se cuenta, no acierto a decidir si es buena o mala moralmente; pero sí que es de gran despejo natural. Pepita tendrá veinte años; es viuda; sólo tres años estuvo casada.                                                                                                           

PEPITA JIMÉNEZ  J.VALERA 

miércoles, 22 de noviembre de 2017

EL CONDE LUCANOR

Aquí os dejo un enlace con cuentos de El Conde Lucanor en pdf.

http://www.taller-palabras.com/Datos/Cuentos_Bibliotec/ebooks/El%20Conde%20Lucanor.pdf

https://www.anayainfantilyjuvenil.com/catalogos/capitulos_promocion/IJ00277601_9999990303.pdf


El conde Lucanor – La zorra y el cuervo

[Cuento - Texto completo.]
Juan Manuel

De lo que aconteció a una zorra con un cuervo que tenía un pedazo de queso en el pico
Hablando otra vez el conde Lucanor con Patronio, su consejero, díjole así:
-Patronio, un hombre que se dice amigo mío me empezó a elogiar mucho, dándome a entender que yo tenía mucho mérito y mucho poder. Cuando me hubo halagado de esta manera todo lo que pudo, me propuso una cosa que a mí me parece que me conviene.
Entonces el conde le contó a Patronio lo que su amigo le proponía, que, aunque a primera vista se dijera provechoso, ocultaba un engaño, del que Patronio se apercibió. Por lo cual dijo al conde:
-Señor conde Lucanor, sabed que este hombre os quiere engañar, dándoos a entender que vuestros méritos y vuestro poder son mayores que en la realidad. Para que os podáis guardar del engaño que quiere haceros, me gustaría que supierais lo que sucedió al cuervo con la zorra.
El conde le preguntó qué le había sucedido.
-Señor conde -dijo Patronio-, el cuervo encontró una vez un pedazo muy grande de queso y se subió a un árbol para comer el queso más a gusto y sin que nadie le molestara. Estando así el cuervo pasó la zorra y, cuando vio el queso, empezó a pensar en la manera de poder quitárselo. Con este objeto dijo lo siguiente:
-Don Cuervo, hace ya mucho tiempo que he oído hablar de vuestras perfecciones y de vuestra hermosura. Aunque mucho os busqué, por voluntad de Dios o por desdicha mía, no os vi hasta ahora, que hallo que sois muy superior a lo que me decían. Para que veáis que no me propongo lisonjearos os diré, junto con lo que las gentes en vos alaban, aquellos defectos que os atribuyen. Todo el mundo dice que como el color de vuestras plumas, ojos, pico, patas y garras es negro, y este color no es tan bonito como otros colores, el ser todo negro os hace muy feo, sin darse cuenta de que se equivocan, pues aunque es verdad que vuestras plumas son negras, su negrura es tan brillante que tiene reflejos azules, como las plumas del pavo real, que es el ave más hermosa del mundo, y, aunque vuestros ojos son negros, el color negro es para los ojos mucho más hermoso que ningún otro, pues la propiedad de los ojos es ver, y como el negro hace ver mejor, los ojos negros son los mejores, por lo cual los ojos de la gacela, que son más oscuros que los de los otros animales, son muy alabados. Además, vuestro pico y vuestras garras son mucho más fuertes que los de ninguna otra ave de vuestro tamaño. También tenéis, al volar, tan gran ligereza, que podéis ir contra el viento, por recio que sea, lo que ninguna otra puede hacer tan fácilmente como vos. Fuera de esto estoy convencida de que, pues en todo sois tan acabado y Dios no deja nada imperfecto, no os habrá negado el don de cantar mucho mejor que ningún otro pájaro. Pero, pues Dios me hizo la merced de que os viese, y contemplo en vos más perfecciones de las que oí, toda mi vida me tendría por dichosa si os oyese cantar.
Fijaos bien, señor conde, que aunque la intención de la zorra era engañar al cuervo, lo que dijo fue siempre verdad. Desconfiad de la verdad engañosa, que es madre de los peores engaños y perjuicios que pueden venirnos.
Cuando el cuervo vio de qué manera le alababa la zorra y cómo le decía la verdad, creyó que en todas las cosas se la diría y la tuvo por amiga, sin sospechar que esto lo hacía por quitarle el queso que tenía en el pico. Conmovido, pues, por sus elogios y por sus ruegos para que cantara, abrió el pico, con lo que cayó el queso en tierra. Cogiólo la zorra y huyó con él. De esta manera engañó al cuervo, haciéndole creer que era muy hermoso y que tenía más perfecciones de lo que era verdad.
Vos, señor conde Lucanor, pues veis que, aunque Dios os hizo merced en todo, ese hombre os quiere persuadir de que tenéis mucho más mérito y más poder, convenceos que lo hace para engañaros. Guardaos bien de él, que, haciéndolo, obraréis como hombre prudente.
Al conde agradó mucho lo que Patronio le dijo e hízolo así, y de esta manera evitó muchos daños. Como don Juan comprendió que este cuento era bueno, hízolo poner en este libro y escribió unos versos en que se expone abreviadamente su moraleja y que dicen así:
Quien te alaba lo que tú no tienes,
cuida que no te quite lo que tienes.

COMENTARIO DE TEXTO "EL CONDE LUCANOR"

CUENTO VII

Lo que sucedió a una mujer que se llamaba doña Truhana

Otra vez estaba hablando el Conde Lucanor con Patronio de esta manera:

-Patronio, un hombre me ha propuesto una cosa y también me ha dicho la forma de conseguirla. Os aseguro que tiene tantas ventajas que, si con la ayuda de Dios pudiera salir bien, me sería de gran utilidad y provecho, pues los beneficios se ligan unos con otros, de tal forma que al final serán muy grandes.

Y entonces le contó a Patronio cuanto él sabía. Al oírlo Patronio, contestó al conde:

-Señor Conde Lucanor, siempre oí decir que el prudente se atiene a las realidades y desdeña las fantasías, pues muchas veces a quienes viven de ellas les suele ocurrir lo que a doña Truhana.

El conde le preguntó lo que le había pasado a esta.

-Señor conde -dijo Patronio-, había una mujer que se llamaba doña Truhana, que era más pobre que rica, la cual, yendo un día al mercado, llevaba una olla de miel en la cabeza. Mientras iba por el camino, empezó a pensar que vendería la miel y que, con lo que le diesen, compraría una partida de huevos, de los cuales nacerían gallinas, y que luego, con el dinero que le diesen por las gallinas, compraría ovejas, y así fue comprando y vendiendo, siempre con ganancias, hasta que se vio más rica que ninguna de sus vecinas.

»Luego pensó que, siendo tan rica, podría casar bien a sus hijos e hijas, y que iría acompañada por la calle de yernos y nueras y, pensó también que todos comentarían su buena suerte pues había llegado a tener tantos bienes aunque había nacido muy pobre.

»Así, pensando en esto, comenzó a reír con mucha alegría por su buena suerte y, riendo, riendo, se dio una palmada en la frente, la olla cayó al suelo y se rompió en mil pedazos. Doña Truhana, cuando vio la olla rota y la miel esparcida por el suelo, empezó a llorar y a lamentarse muy amargamente porque había perdido todas las riquezas que esperaba obtener de la olla si no se hubiera roto. Así, porque puso toda su confianza en fantasías, no pudo hacer nada de lo que esperaba y deseaba tanto.

»Vos, señor conde, si queréis que lo que os dicen y lo que pensáis sean realidad algún día, procurad siempre que se trate de cosas razonables y no fantasías o imaginaciones dudosas y vanas. Y cuando quisiereis iniciar algún negocio, no arriesguéis algo muy vuestro, cuya pérdida os pueda ocasionar dolor, por conseguir un provecho basado tan sólo en la imaginación.

Al conde le agradó mucho esto que le contó Patronio, actuó de acuerdo con la historia y, así, le fue muy bien.

Y como a don Juan le gustó este cuentolo hizo escribir en este libro y compuso estos versos:

En realidades ciertas os podéis confiar,
mas de las fantasías os debéis alejar.

QUASIMODO

Toda su persona era una pura mueca. Una enorme cabeza erizada de pelos rojizos y una gran joroba entre los hombros que se proyectaba incluso hasta el pecho. Tenía una combinación de muslos y de piernas tan extravagante que sólo se tocaban en las rodillas y, además, mirándolas de frente, parecían dos hojas de hoz que se juntaran en los mangos; unos pies enormes y unas manos monstruosas y, por si no bastaran todas esas deformidades, tenía también un aspetto de vigor y de agilidad casi terribles; era, en fin, algo así como una excepción a la regla general, que supone que, canto la belleza como la fuerza, deben ser el resultado de la armonía.Ése era el papa de los locos que acababan de elegir; algo así como un gigante roto y mal recompuesto. 

Cuando esta especie de cíclope apareció en la capilla, inmóvil, macizo, casi tan ancho como alto, cuadrado en .ru base, como dijera un gran hombre, el populacho lo reconoció inmediatamente por su gabán rojo y violeta cuajado de campanillas de plata y sobre todo por la perfección de su fealdad, y comenzó a gritar como una sola voz: 
-¡Es Quasimodo, el campanero! ¡Es Quasimodo, el jorobado de Nuestra Señora! ¡Quasimodo, el tuerto! ¡Quasimodo, el patizambo! ¡Viva! ¡Viva! 


textos narrativos

Los hombres eran para Colmillo Blanco dioses, indudable e inevitablemente. Les había rendido vasallaje desde la primera vez que les oyó pronunciar su nombre. Cuando lo llamaban, acudía inmediatamente. A la menor amenaza, se agachaba a sus pies. En cuanto le mandaban que se fuera, echaba a correr... Pero esa entrega de sí mismo, en cuerpo y alma, por decirlo así, no fue cosa de un día. No era posible la inmediata renuncia de su herencia salvaje y de todos los recuerdos de su vida en libertad. Hubo días en que se arrastró hasta el propio borde del bosque y se quedó allí de pie, escuchando algo que lo llamaba allá a lo lejos. 

JACK LONDON, Colmillo Blanco.

La leyenda de Carlomagno


Italo Calvino

El emperador Carlomagno se enamoró, siendo ya viejo, de una muchacha alemana. Los nobles de la corte estaban muy preocupados porque el soberano, poseído de ardor amoroso y olvidado de la dignidad real, descuidaba los asuntos del Imperio. Cuando la muchacha murió repentinamente, los dignatarios respiraron aliviados, pero por poco tiempo, porque el amor de Carlomagno no había muerto con ella. El Emperador, que había hecho llevar a su aposento el cadáver embalsamado, no quería separarse de él. El arzobispo Turpín, asustado de esta macabra pasión, sospechó un encantamiento y quiso examinar el cadáver. Escondido debajo de la lengua muerta encontró un anillo con una piedra preciosa. No bien el anillo estuvo en manos de Turpín, Carlomagno se apresuró a dar sepultura al cadáver y volcó su amor en la persona del arzobispo. Para escapar de la embarazosa situación, Turpín arrojó el anillo al lago de Constanza. Carlomagno se enamoró del lago Constanza y no quiso alejarse nunca más de sus orillas.